Al hilo de los acontecimientos que estamos viviendo en los últimos días y que nuevamente vuelven a llenar las páginas de los medios de comunicación tradicionales, he recordado un artículo que escribí y me publicaron hace unos años y que rescato a modo - una vez más - de recordatorio para aquellas mentes hostiles y temerosas que niegan la mayor a la hora de reconocer sin ambages el carácter de la discriminación directa e indirecta que las mujeres de las sociedades "evolucionadas" seguimos soportando estoicamente, con el cuello dolorido de tanto tener que mirar a nuestra espalda para tratar de esquivar el golpe mortal que en cualquier esquina de la vida puede acabar con la nuestra.
" Los sucesos que nos golpean casi a diario con la muerte de alguna mujer a manos de un hombre que de una y otra forma ha creído tener derecho a tomar decisiones sobre su vida, nos derrotan el alma dejando en nuestras alas una capa pegajosa y espesa de pesar e impotencia que nos impide volar por encima del hecho en si para poder reconocer el autentico significado del término así como las situaciones que perpetúan esta lacra.
La Asamblea General de Naciones Unidas define la expresión violencia ejercida sobre las mujeres o Violencia de Género como:“Toda conducta que atenta contra la dignidad e integridad física y moral de las mujeres, en base a la consideración social que tradicionalmente se le ha venido dando”
La VIOLENCIA DE GÉNERO o contra las mujeres es TERRORISMO y se nos muestra .....
En el ejercicio de la vida pública.
Las mujeres, aún estando en condiciones de tomar parte activa en la vida política y económica tienen una presencia mínima en los puestos cualificados superiores y de alta dirección y responsabilidad.
En la privacidad de la familia.
Problema con mayor visibilidad en los últimos años y que conmueve a la sociedad a la que vez que la deja paralizada. Este hecho genera tal agravio comparativo por razón de género que ha obligado al Gobierno de España a aprobar una LEY que defina y regule las condiciones y consecuencias del mismo.
En el desempeño de su derecho a tener un puesto de trabajo.
Las condiciones de trabajo; el tipo de trabajo; las relaciones contractuales; el salario; la promoción; etc. Todo tiene tintes sutiles de discriminación por razón de género. No pareciendo eso suficiente obstáculo, el acoso sexual es una práctica habitual que es ejercida por los varones, incluso sin necesidad de ocupar una posición jerárquica superior.
En el tratamiento que recibe su imagen desde la publicidad y los medios de comunicación.
El uso que de la imagen de las mujeres hace la industria publicitaria tiene un efecto perverso sobre determinados varones y algunas mujeres, que refuerza la idea de secundariedad sosteniendo la creencia de que las mujeres se pueden “usar” y por tanto eliminar cuando ya no son útiles o cuando ejercen sus derechos a tomar decisiones.
En la utilización sexista del lenguaje.
El uso del género gramatical masculino como presunto englobador de ambos sexos genera invisibilidad de una de las partes – las mujeres – y provoca ambigüedad, forzando la visualización del pensamiento en masculino.
Todos estos elementos conforman un escenario hostil para las mujeres en el que los propios varones parecen verse impelidos a actuar de forma desconsiderada y de supremacía sobre ellas para ajustarse al rol que les viene impuesto por un modelo social que, mientras legisla y proclama la igualdad de derechos y reconocimiento de sus miembros, mantiene en sus costumbres y creencias una consideración desigual y diferente de UNAS frente a OTROS, que no se corresponden con nuestros auténticos deseos de convivencia en igualdad y que es nuestra responsabilidad eliminar."
Publicado por CyT. CCOO Canarias. 2005
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