La furibunda reacción de los jueces, de los medios de la derecha y de otros sectores, también de izquierdas a la propuesta de la ministra de Igualdad, Leire Pajín para que los presuntos maltratadores no puedan tener de forma cautelar la custodia de sus hijos ha vuelto a demostrar lo que nos cuesta asumir cada paso que se dá en la lucha contra la violencia de género y sobretodo, en defensa de las víctimas. Y eso que se nos llena la boca a todos de grandes proclamas.

Rodolfo Irago